Al día siguiente, Ana enfermó de una forma horrible y me dijo que no podría ir a la casa de Felipe a jugar, pero que me divirtiera. Por un lado, supuse que Felipe nunca le terminó de caer bien a la chica y que estaba intentando desligarse de esto.
Por otro lado, el Evento del Año tenía a Ana como una
de las socias y le permitiría una cierta cantidad de entradas para que ella pudiera invitar a una cierta cantidad de amigos. Felipe estuvo al tanto de esto y quizá fue uno de los motivos por los que más se apegó, mientras que yo siempre la ponía a la chica en el duro debate acerca de cuál será el verdadero motivo por el que tendrá que elegir a cuáles de todos sus amigos nuevos será a quienes invite.
Pero más allá de todo esto, una nueva batalla en el chat se aproximaba en el horizonte entre Felipe y yo.
FELIPE: No sé si van a poder venir esta noche. Tengo que consultar con Rafael si le parece conveniente.
YO: Si no quieres que vaya, puedes decírmelo en lugar de buscar excusas. Mañana viajo y puedo aprovechar esto para estar con mis amigos.
FELIPE: Como quieras.
Fantástico.
No le volví a hablar por media hora, hasta que entre todas esas cosas escuché una canción que me hizo recordar a Ana, quien se mudaría próximamente.
Pensé en que podría regalarle un video. Eso sería maravilloso. Le pasé el tema a Felipe para que me diera su opinión. Era la única persona que tenía a la vista.
FELIPE: No me gusta la canción.
YO: De acuerdo. Vete a la mierda.
Esa noche, Leo y Pablo me visitaron y me saqué el amargo sabor de boca de la bronca por la incomprensión que Felipe tenía hacia la humanidad.
¿Y yo realmente qué esperaba?
Por otro lado, el Evento del Año tenía a Ana como una

Pero más allá de todo esto, una nueva batalla en el chat se aproximaba en el horizonte entre Felipe y yo.
FELIPE: No sé si van a poder venir esta noche. Tengo que consultar con Rafael si le parece conveniente.
YO: Si no quieres que vaya, puedes decírmelo en lugar de buscar excusas. Mañana viajo y puedo aprovechar esto para estar con mis amigos.
FELIPE: Como quieras.
Fantástico.
No le volví a hablar por media hora, hasta que entre todas esas cosas escuché una canción que me hizo recordar a Ana, quien se mudaría próximamente.
Pensé en que podría regalarle un video. Eso sería maravilloso. Le pasé el tema a Felipe para que me diera su opinión. Era la única persona que tenía a la vista.
FELIPE: No me gusta la canción.
YO: De acuerdo. Vete a la mierda.
Esa noche, Leo y Pablo me visitaron y me saqué el amargo sabor de boca de la bronca por la incomprensión que Felipe tenía hacia la humanidad.
¿Y yo realmente qué esperaba?
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